Reflexiones sobre Siria y la crisis de los refugiados en Europa

En los últimos días el mundo mira atónito a lo que acontece en las puertas de entrada a Europa. Pareciera que de un momento a otro las cámaras de TV internacionales enfocaran por primera vez la llegada de cientos de miles que huyen de un caldero de conflictos,  un cinturón geográfico que se extiende por el mapa desde la África subsahariana, hasta los confines de Afganistán.

Hizo falta que la casualidad de un instante determinara una toma fotográfica, en las costas del mediterráneo, para que el mundo le prestara atención a un fenómeno que, si bien se ha agravado de manera exponencial en las ultimas semanas, hace años que ocupa las planas de los periódicos europeos. Cada día decenas o cientos de refugiados pierden sus vidas en un último intento desesperado por escapar del horror, entregando su suerte y sus fortunas a los traficantes de personas para que los crucen por el mar o por tierra. Cualquier opción es arriesgada. El mediterráneo se ha convertido en una enorme fosa común donde naufragaron las esperanzas de miles. Las fronteras de los estados de la Europa del este, ex miembros del bloque soviético, son difíciles de atravesar y nadie es bienvenido. Se calcula que el trafico humano por si solo es un negocio que genera más dinero que lo que la Unión Europea ha invertido por año en tratar de impedir el ingreso de migrantes y refugiados.

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Es paradójico y lamentable a la vez, pero si la cámara de la fotógrafa turca Nilufer Demir no hubiese registrado la imagen del pequeño Alan, cuyo cuerpo apareció arrastrado a la playa cerca de la localidad turística de Bodrum, en la costa suroeste de Turquía, el mundo seguiría, quizás, igual de indiferente ante el drama humanitario en Europa, y la opinión publica en los países centrales del viejo continente no hubiera presionado a sus gobiernos para que finalmente asuman – algunas – medidas en el asunto. A veces una imagen vale más que mil palabras, y si bien las fotografías que muestran la desesperación en las costas del mediterráneo se cuentan de a miles, ha sido necesario que una en particular apareciera en Twitter y en Facebook, para borrarnos de un plumazo la indiferencia e hiciera germinar, en muchos de nosotros, una sed por respuestas.

Nos preguntamos como es posible que en pleno 2015  se repitan escenarios que pensábamos relegado a los libros de historia y que fueron más bien comunes hasta la época de nuestros abuelos o tal vez bis abuelos. Cuando millones de seres humanos migraban de una región a otra, dentro de un continente o atravesando océanos, para escapar del hambre y de las guerras. Muchos países surgieron gracias a estas olas migratorias. Mis ancestros, por parte de ambos padres, tuvieron que huir de Alemania por la pobreza y la miseria para buscar mejores condiciones de vida en Rusia y en Yugoslavia, y luego de la primera y segunda guerra mundial tuvieron que partir nuevamente, dejando detrás todo cuanto poseían y partiendo de regreso a sus orígenes, sin nada a cuestas más que sus vidas y quizás un idioma en común. No todos fueron recibidos con los brazos abiertos. Aún recuerdo a mi abuela contarme con lujo de detalles lo terrible que fueron para ella y su familia esos momentos. Hace algunos horas hablé por Skype con mi abuelo en Alemania y me contó la desesperación que siente al ver las imágenes por TV de las multitudes que se aglomeran frente a los cercos en las fronteras; los niños que sentados en sobre el suelo desnudo, no tienen que comer, no tienen con que jugar, no tienen hogar.

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Quizás nuestra sorpresa se deba, en parte, a que estemos acostumbrados a la estabilidad de los países en los que vivimos. A lo largo de las últimas décadas hemos alcanzado un mayor o menor grado de bienestar – si lo comparamos con otras regiones del globo, donde la realidad sigue siendo sumamente precaria. Muchos hemos migrado entre diferentes países a lo largo de nuestra vida. Crecemos en culturas distintas, a las cuales intentamos integrarnos. Pero lo hacemos por elección, por libre voluntad. A lo sumo por presiones económicas, como durante la crisis del 2001 en Argentina. Pero nadie nos expulsa a punta de pistola. En este país la última vez que alguien tuvo que irse por la fuerza, al exilio, fue durante la última dictadura militar, en los años 70. En muchos de estos países la falta de solución a los principales problemas, en gran parte gracias a la ausencia de instituciones fuertes y estables, ha llevado a una escalada sin retorno. Son conflictos complejos, donde no todo se explica con un revisionismo histórico, basado en fundamentos ideológicos, sino con un profundo análisis del trasfondo. En la mayoría de las veces son causas, primordialmente, de indole institucional – y en tal sentido con un trasfondo histórico que es necesario estudiar – pero también con facetas étnicas, religiosas y económicas –  por ende también reflejado en la política.

Según un informe de la ACNUR, el 34% de los migrantes que intentaron cruzar el Mediterráneo rumbo a Europa en los primeros seis meses de 2014 provenían de Siria. Los otros dos países de origen más relevantes son Eritrea y Afganistán, ambos con 12 por ciento. Luego vienen Nigeria (5%), Somalia (5%), Gambia (3%) e Irak (2,5%).

Grecia e Italia son las dos grandes puertas de entrada. Entre enero y junio, 68.000 personas salieron de las cosas de Turquía para llegar a las islas del sudeste griego. Todos llegaron allí tras un largo periplo, desde naciones de Medio Oriente, principalmente Siria, Afganistán e Irak.

A Italia arribaron 67.500, mayoritariamente desde el norte de África. Más precisamente de Eritrea, Nigeria, Somalia y Gambia. Alemania se prepara para recibir hasta 800.000 refugiados, tan sólo en lo que resta de este año.

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Para este artículo de opinión quiero centrar mi análisis exclusivamente en el caso de Siria.

En primer lugar porque es un conflicto que he venido siguiendo de cerca desde sus inicios y he tenido la oportunidad de entrar en contacto con personas que conocen la situación de primera mano; y por otra parte, porque actualmente representa uno de los territorios más convulsionados del planeta.

Hablar de Siria, además, permite enlazar el escenario a Yemen, Iraq y a Libia, donde la situación de inestabilidad es similar y el trasfondo de los conflictos es parecido, aunque no igual.

Podríamos comenzar diciendo que todo comenzó con la primavera árabe. Pero esa es solo la verdad a medias. La primavera árabe solo fue la gota que colmó el vaso. Detrás de ella hay toda una red de escenarios y actores que confluyen para que esos eventos tuvieran lugar. Y no hablo de ninguna conspiración. Para quienes no lo recuerdan, la primavera árabe fue un gran levantamiento popular en los Estados del oriente medio y del norte de áfrica, que estuvieron gobernados durante décadas por dictaduras cívico-militares. Tuvo su comienzo en Túnez y en cuestión de semanas se expandió más allá de las fronteras. Algunos de estos países emprendieron el camino hacia la democracia, otros en cambio, sucumbieron en el caos y aún no logran renacer de entre las cenizas. Siria se ha quedado en el camino, ya que es uno de los pocos países donde la guerra civil se mantiene y el gobernante no ha sido derrocado. Desprovistos de pronto de las instituciones totalitarias y represivas, que durante años mantuvieron una suerte de falsa paz social, los conflictos étnicos y religiosos estallaron y dieron inicio a la lucha por el poder de los territorios.

Relativismo y teorías conspirativas ¿Dictaduras buenas vs dictaduras malas?

Recientemente me he tropezado en la red con artículos de opinión de intelectuales como el sociólogo Atilio Borrón, quien argumenta con una mirada, a mi entender (y pueden no compartir mi opinión) simplista y reducida del conflicto.

Una descripción que no deja lugar a matices de gris. Apunta con el dedo directamente hacia Europa y sostiene que es la principal responsable de la crisis humanitaria y, junto al villano favorito de siempre, Estados Unidos, culpable de propiciar la guerra que expulsa a los refugiados de sus hogares y en desestabilizar a uno de los “países más prósperos y estables de la región”. En otro artículo incluso sostiene que Estado Islámico ha sido financiado y armado por Estados Unidos. Una afirmación por demás ridícula e insostenible. El islamismo fundamentalista aprovechó el suelo fertil, el contexto de una una guerra civil en Siria y la crisis interna en el Iraq pos Saddam Hussein entre Sunitas y Chiitas, para multiplicar sus raíces. Pero sus semillas ya estuvieron sembradas desde hace siglos, aunque cabe aclarar que la mayor parte de los musulmanes no comparten el fundamentalismo de estos grupos.

Por otra parte se acusa a la comunidad occidental de incentivar la guerra para poder acceder a los innumerables recursos naturales de Siria, un territorio rico en petróleo. Sin embargo se olvida que Estados Unidos prácticamente ha alcanzado la independencia energética, dado su enorme programa de explotación de hidrocarburos no convencionales (fracking) y el desarrollo de las renovables, lo que condujo a una importante disminución de la demanda y ha sido justamente una de las causas de la actual caída en los precios del crudo.

A la par proliferan en las redes sociales, como es costumbre, textos e imágenes que aluden a cuantiosas teorías conspirativas. Llegan incluso al extremo de resaltar que quienes huyen de Siria lo hacen porque sus viviendas son víctimas del bombardeo de aviones de Estados Unidos y sus aliados árabes, quienes recién decidieron intervenir, parcialmente, y a regañadientes después de que Estados Islámico comenzara a asesinar a decenas de ciudadanos de sus países ante los ojos del mundo.

Sin embargo estos bombardeos se concentran en objetivos limitados al territorio que controla Estado Islámico, y el grupo prohibe a sus ciudadanos abandonar sus pueblos y ciudades. La mayoría de los civiles huyen por miedo a las masacres que cometen los grupos islamistas y por sus hogares son blanco de la artillería y las bombas del régimen de Damasco.

La realidad siempre es una interpretación, y demasiadas veces es sesgada por la lupa ideológica. Es cierto. Comprender el mundo que nos rodea depende de nuestro lugar como observadores, de nuestro punto de vista, nuestra manera de mirar y de reflexionar acerca de aquello que percibimos. Pero podemos tomar distancia, adoptar otra manera de “leer” el mundo que nos rodea. Así como debemos tomar distancia de nuestra postura cuando entablamos un diálogo con otra persona, (de otra manera no sería posible el dialogo) e intentamos comprender su posición y enriquecernos con otra mirada, seguramente distinta a la nuestra.

Una manera de tratar de descifrar aquello que llega a nuestros sentidos y los hechos que percibimos gracias a ello es partiendo de un pensamiento complejo. Un pensamiento complejo reconoce que la realidad es compleja: que no puede contemplarse desde un pensamiento disyuntivo, reduccionista, simplificador y predominantemente acrítico. Es necesaria una visión holística e integral que tenga en cuenta las distintas perspectivas del mundo que nos rodea. 

Para el sociólogo y filósofo francés Edgar Morin un pensamiento complejo implica tratar de comprender y explicar la realidad simultáneamente desde todas las perspectivas posibles.Es decir, que un fenómeno específico puede ser analizado por medio de las más diversas áreas del conocimiento, mediante el “Entendimiento transdisciplinar”, evitando la habitual reducción del problema a una cuestión exclusiva de una ideología, dogma o ciencia.

La realidad o los fenómenos se deben estudiar de forma compleja, ya que si los dividimos en pequeñas partes para facilitar su estudio, limitamos el campo de acción del conocimiento. Tanto la realidad como el pensamiento y el conocimiento son complejos y debido a esto, es necesario usar la complejidad para entender el mundo.

De este modo, según el Pensamiento Complejo, el estudio de un fenómeno se puede hacer desde la dependencia de dos perspectivas: holística y reduccionista. La primera, se refiere a un estudio desde el todo o todomúltiple; y la segunda, a un estudio desde las partes.

“Hay que seleccionar, focalizar en lo real, pero saber que focalizamos y seleccionamos… Recorto lo que me interesa de una realidad y difumina el resto. Lo importante es saber permanentemente acordarse de que simplificamos por razones prácticas, heurísticas, y no para extraer la quintaesencia de la realidad” (Edgar Morin)

El pensamiento complejo nos lleva entonces a analizar los fenémos del mundo que nos rodea como sistemas complejos, que no son más que recortes de la realidad.  Para poder describir un sistema complejo hace falta no sólo conocer el funcionamiento de las partes individuales sino conocer el funcionamiento del sistema completo una vez que hayamos relacionado sus partes entre sí.


Existen varios ejemplos de sistemas complejos. Los cardúmenes, los enjambres y las manadas se comportan -como conjunto- de manera distinta a como lo hacen sus individuos componentes. Una neurona por sí misma no posee ningún tipo de inteligencia, pero miles de millones de ellas interactuando entre sí pueden originar una mente, algo totalmente diferente. Este comportamiento surge únicamente cuando el sistema se considera como un todo, como algo global y colectivo.


Si tratamos de buscar explicaciones reducidas y vincular todo al “villano favorito” de turno, perdemos de vista el contexto, nos olvidamos que la realidad es compleja.

Veamos entonces el caso de Siria. ¿Cual puede ser el factor que ha cumplido Europa en la causa del actual conflicto? Es cierto que las antiguas potenciales coloniales han sido responsables del trazado de gran parte de las fronteras que hoy definen el mapa político de la región, y que dio lugar a la conformación de países como Iraq, con la complicidad de actores locales, muchos de los cuales aún gobiernan la península árabe en carácter de monarquías. En la península árabe las fronteras fueron trazadas en un mapa donde antes no existían, y de repente diferentes grupos étnicos y religiosos (chiitas, sunnitas, cristianos, etc..), enfrentados, debían convivir bajo una misma bandera. Una bomba de tiempo. Pero la Unión Europea difícilmente pueda compararse con la Europa de la era colonial, los mapas, la distribución de los poderes y hasta la manera de pensar de la sociedad han cambiado casi por completo desde entonces.

Hacer responsable a la Europa actual y a sus países, por el accionar colonial de Gran Bretaña, Prusia y Francia es un despropósito. Ciertamente es un dato relevante en tanto que dichas potencias nunca procuraron instaurar un sistema democrático en sus “protectorados”, más bien facilitaron las reglas de juego en un tablero complejo, como lo es el medio oriente, para que diferentes grupos de poder se hicieran con el control de los jóvenes Estados. Y no olvidemos que durante siglos, y hasta la primera guerra mundial, el territorio estuvo gobernado por el Imperio Otomano. Pero aún antes de ello surgió el Islam y la separación en diferentes facciones, especialmente en Chiitas y Sunitas, un dato no menor en las luchas por el poder entre diferentes facciones.

La invasión a Iraq emprendida por el presidente Busch desestabilizó al país. Cuando durante décadas el grupo minoritario de Sunitas controlaba el gobierno, de pronto, con el derrocamiento del régimen, los Chiitas se hacen con el poder pero excluyen de la participación a las tribus sunitas. Tierra fértil para grupos fundamentalistas sunitas, como Estado Islámico. Quienes llevaron adelante el derrocamiento de Hussein sin duda han favorecido la desestabilización del país que dio origen a numerosos grupos terroristas. Pero no de manera directa e intencional. Recomiendo la lectura del siguiente trabajo.

Aún antes de que surgiera el islam la estructura social, cultura, política y económica de los pobladores de la región se basaba en un sistema de clanes, de tribus. Ese es otro factor importante, ya que la convivencia no siempre ha sido pacífica, y la lucha por el poder y los recursos continúa hasta la actualidad. Las características del gobierno de Damasco, y su historia, se explica a través un conflicto que tiene raíces étnicas y religiosas.

DYN22, BUENOS AIRES, 02/07/2010, LA PRESIDENTA DE LA NACION CRISTINA FERNANDEZ JUNTO A SU PAR DE LA REPUBLICA ARABE SIRIA, D.BACHAR AL ASSAD, EN CASA DE GOBIERNO FOTO:DYN/EZEQUIEL PONTORIERO.
DYN22, BUENOS AIRES, 02/07/2010, LA PRESIDENTA DE LA NACION CRISTINA FERNANDEZ JUNTO AL DICTADOR, D.BACHAR AL ASSAD, EN CASA DE GOBIERNO FOTO:DYN/EZEQUIEL PONTORIERO.

En medios del gobierno argentino, como Radio Nacional y TV Publica, se repite una y otra vez que Estados Unidos y sus aliados europeos han iniciado la guerra en Siria y que no hubo ningún motivo real para emprender una revolución que busque derrocar un gobierno legítimo como es el de Bashar Al Asad.

Es incomprensible que gobiernos como el de Argentina, que levantan la bandera de los derechos humanos y reivindican la lucha por la memoria respecto a la última dictadura militar, defiendan una de las dictaduras civico militares más atroces que aún persisten, como lo es el régimen de Damasco, con un importante prontuario en masacres a la población civil, torturas a opositores y miles de desaparecidos. El Régimen Sirio es garante de estabilidad, protección a minorías religiosas y de un gobierno legítimo y democrático, alegan en sus comunicados los periodistas de estos medios. Mensaje que recuerda a aquellos argentinos que reclaman un retorno a la dictadura de los 70 o aquellos periodistas y funcionarios que negaban, en aquel entonces, desde el extranjero, que en Argentina sucedían los crímenes  que se denunciaban.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegura que, tan solo desde que inició la guerra civil, en marzo de 2011, hay más de 20 mil desaparecidos en los territorios controlados por el gobierno. Entonces, según el relato de algunos medios e intelectuales: ¿Podemos hablar de dictaduras buenas y de dictaduras malas?

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Siria: cronología de un conflicto olvidado

Siria es escenario desde hace cuatro años de un conflicto iniciado en marzo de 2011 con un levantamiento popular contra el régimen de Bashar al Assad, que ha derivado en una guerra que ha causado más de 200.000 muertos, según cifras de la ONU.

En julio del 2014 publiqué un artículo en este blog sobre la “tragedia que hemos olvidado”. Allí se explican las principales claves para comprender el inicio conflicto. Comparto una animación publicada en junio de 2013. Desde entonces nuevos acontecimientos han ocurrido en Siria: El auge de ISIS y la pérdida de influencia del Ejército Libre Sirio; la consolidación del poder de Assad y la desestabilización de Irak, entre otros.

Repasemos la cronología del conflicto en breves renglones:

2011

– 15 marzo: Primeras protestas estudiantiles en la provincia sureña de Deraa bajo el lema “Una Siria  sin tiranía”.

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– 20 marzo: Violentos enfrentamientos en Deraa, epicentro de la revuelta.

– 30 marzo: Bashar al Assad se dirige por primera vez a la nación y denuncia una conspiración.

– 29 julio: El coronel desertor Riad al Assad anuncia en un vídeo en internet la formación del Ejército Libre Sirio (ELS).

– 18 agosto: EE.UU. anuncia sanciones contra el régimen a las que se suma por primera vez la Unión Europea.

– 23 agosto: La oposición política crea el Consejo Nacional Sirio (CNS).

2

– 4 octubre: Rusia y China vetan una resolución de la ONU para tratar de conformar una colación internacional liderada por Naciones Unidas con el objetivo de detener el conflicto.

– 12 noviembre: La Liga de Países Árabes expulsa a Siria.

2012

– 23 enero: Comienza a actuar el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda.

– 3-4 febrero: El bombardeo a Homs provoca 300 muertos – Nuevo intento por crear una coalición internacional en Naciones Unidas pero Rusia y China lo impiden con su voto.

3

– 6 febrero: EE.UU. cierra su Embajada en Damasco.

– 10 marzo: Kofi Annan, nombrado mediador de la ONU. Viaja a Siria pero renuncia en agosto sin éxito.

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– 7 mayo: El régimen de Damasco llama a elecciones legislativas, boicoteadas por la oposición.

– 24 mayo: El nuevo Parlamento inaugura sus reuniones, con una mayoría absoluta del partido Baaz, de Bashar al Assad.

– 29 mayo: Los países occidentales expulsan a los embajadores sirios por la matanza de Hula, en la que tropas del gobierno masacraron a miles de civiles.

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– 18 julio: Mueren en un atentado el ministro de Defensa, Daud Abdelá Rayiha, su viceministro y cuñado de Bashar al Assad, general Asef Shaukat, y el jefe de Seguridad Hisham Ijtiar.

– 19 julio: Los rebeldes lanzan ofensiva para tomar Alepo, la mayor ciudad del norte del país, y controlan parte de la urbe – Tercer veto de Rusia y China en el Consejo Seguridad.

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– 6 agosto: El primer ministro, Riad Hiyab, se convierte en el desertor más importante del régimen de Damasco.

– 17 agosto: El diplomático argelino Lajdar Brahimi, nuevo mediador de la ONU.

– 11 noviembre: Grupos opositores se unen en la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS).

– 12 noviembre: La Liga Árabe reconoce a la CNFROS como representante de la oposición siria.

– 3 diciembre: La ONU retira a su personal “no esencial” de Siria.

2013

– 7 marzo: La ciudad de Al Raqa se convierte en la primera capital provincial en caer en manos de los rebeldes.

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– 8 de abril: El grupo yihadista Estado Islámico de Irak anuncia que comienza a actuar en Siria, y añade al final de su nombre la coletilla “y del Levante”, en referencia al territorio sirio.

– 9 abril: Al Raqa pasa a estar bajo control del grupo Estado Islámico de Irak y del Levante.

– 4 junio: La ONU constata el uso de armas químicas, pero no sabe quien las usó, según su informe.

– 13 junio: Obama autoriza el envío de armas a la oposición.

– 21 agosto: La oposición denuncia 1.300 muertos por los efectos de armas químicas empleados por tropas del gobierno en la periferia de Damasco.

– 24 agosto: Médicos Sin Fronteras afirma que en tres hospitales de Damasco fueron atendidos unos 3.600 pacientes con síntomas de estar afectados por productos neurotóxicos, de los que 355 murieron.

– 27 agosto: Obama considera que “debe haber una respuesta adecuada” al régimen por el uso de armas químicas.

– 5 setiembre: El primer ministro británico, David Cameron, denuncia que, por pruebas realizadas en Reino Unido, se utilizó gas sarín en el ataque de agosto en las afueras de Damasco.

– 13 setiembre: Por presión internacional Siria adhiere a la Convención Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas.

– 14 setiembre: El acuerdo entre Rusia y EE.UU. para el desmantelamiento del arsenal químico sirio aleja la posibilidad de una intervención militar.

– 1 octubre: Los inspectores de la ONU y de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), que tienen como misión verificar el desmantelamiento del arsenal del régimen de Damasco, llegan a Siria.

– 6 octubre: Los expertos comienzan a destruir el arsenal químico.

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– 23 de noviembre: El Estado Islámico de Irak y del Levante (Siria) y el Frente al Nusra arrebatan al régimen el mayor campo de hidrocarburos de Siria en Deir al Zur.

2014

_ 22 enero: El Gobierno sirio y la oposición se sientan por primera vez en la mesa de negociaciones en la primera ronda de la conferencia de paz de Ginebra 2.

– 31 enero: Culmina la primera ronda de negociaciones de Ginebra 2, sin grandes avances.

– 6 febrero : La ONU anuncia un acuerdo entre el Gobierno y los rebeldes para evacuar a los civiles del casco viejo de la ciudad de Homs.

– 7 febrero: Comienza la evacuación de civiles del asediado casco antiguo de la ciudad de Homs.

– 10 febrero: Inicio de la segunda ronda de Ginebra 2.

_ 15 febrero: Acaba la segunda ronda de negociaciones en Ginebra, sin acuerdo para volver a reunirse.

– 17 marzo: El Parlamento sirio aprueba la nueva Ley Electoral, que permite por primera vez en décadas que se presenten varios candidatos a los comicios.

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– 4 mayo: Rebeldes y régimen sirio firman un acuerdo para un repliegue insurgente del casco viejo de Homs. Cinco días después, termina la retirada.

– 13 mayo: Brahimi renuncia ante la falta de progresos y la convocatoria de elecciones.

– 3 junio: Bashar al Assad es reelegido en los comicios como presidente. Solo se votó en los territorios controlados por el gobierno.

– 29 junio: El Estado Islámico (EI) proclama un califato que se extiende desde la provincia siria de Alepo hasta la iraquí de Diyala.

– 10 julio: El diplomático sueco-italiano Staffan de Mistura es designado nuevo enviado especial de la ONU para Siria.

– 16 setiembre: El Estado Islámico inicia una ofensiva contra el enclave kurdo sirio de Kobani.

– 23 setiembre: EE.UU. y los países aliados (Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Jordania) inician ataques aéreos contra posiciones del Estado Islámico.

– 1 octubre: Aviones de la coalición internacional bombardean los alrededores de Kobani, enclave kurdo fronterizo con Turquía, en un intento de impedir la irrupción del Estado Islámico.

– 16 octubre: La ONU confirma que más de 200.00 personas han muerto desde el inicio de la guerra en Siria.

– 30 octubre: De Mistura presenta ante la ONU su propuesta para un alto el fuego en Alepo.

2015

-26 enero: Los kurdos expulsan al Estado Islámico y recuperan el control de Kobani.

FILE - In this Wednesday, Oct. 29, 2014 file photo, people look at bodies of Sunni fighters after they were shot by a group of gunmen on a main street of the town of Hit, 85 miles (140 kilometers) west of Baghdad, Iraq. The Islamic state group has accelerated killings of former policemen and army officers, apparently fearing they might join a potential internal Sunni uprising against its rule. Such killings, including the deadly attack on police Col. Mohammed Hassan and his son in mid October, have accelerated in recent days, as the extremists' opponents - Kurdish fighters and Shiite militias, backed by U.S.-led airstrikes - have made some gains, taking back several towns that the militants had overrun. (AP Photo)
Matanza de civiles a mano de Estado Islámico (AP Photo)

-6 setiembre: Estado Islámico controla grandes partes de los territorios de Siria e Iraq. Ha destruido decenas de sitios históricos e arqueológicos considerados Patrimonio de la Humanidad, masacrado a cientos de miles de civiles por diferencias religiosas, étnicas, políticas o su orientación sexual, promueve y ejerce la esclavitud y la explotación sexual de las mujeres. Las tropas del gobierno controlan la ciudad de Damasco y algunos puntos alrededores. El resto del territorio se encuentra fragmentado entre diferentes grupos. Más de 4 millones de personas huyeron del país.

-7 setiembre: Estado Islámico logra tomar bajo su control el último pozo petrolero. La toma se produjo después de intensos enfrentamientos con las fuerzas leales al gobierno de Damasco.

Alemania se prepara esté año para recibir a 800.000 refugiados, mientras que Francia aceptó 25.000 e Inglaterra por su parte otros 20.000.

-8 setiembre: un bloguero ruso asegura en Moscú al canal estatal alemán DW que en Siria actúan, cómo mínimo, entre 1000 y 2000 soldados del ejercito ruso. Presenta pruebas de tanques, soldados y armamento ruso combatiendo junto a las tropas del régimen sirio.

Un final cada vez más lejano

Vayamos al grano. Como hemos visto esta guerra tiene una gran diversidad de protagonistas y frentes. Las fuerzas armadas del gobierno (y los grupos paramilitares que ha creado) y las milicias de Hezbolá luchan contra más de 1.000 grupos armados, según el seguimiento que hace el Observatorio Siria por los Derechos Humanos.
Varios de estos grupos luchan entre sí por liderazgo político sobre determinadas regiones, acceso a recursos económicos o enfrentamientos étnico-religiosos (sunitas contra chiitas).

Muchas de las milicias tienen una agenda política que va más allá de Siria y están formadas por sirios y militantes de otros países de Oriente Medio y Europa.

Estos grupos cambian constantemente de configuración y alianzas, dificultando para mediadores internacionales las posibilidades de establecer con ellos diálogos políticos.

Diferentes milicias reciben o han recibido fondos, armas, facilidad para cruzar fronteras, especialmente desde Turquía, e infraestructura de una serie de países como Irán, Arabia Saudita, Qatar y Turquía, además del apoyo en armas ligeras y asesoramiento militar que le dan EE.UU. y algunos países europeos al Ejército Libre Sirio.

El Ejército Libre Sirio es el principal grupo de oposición. Se compone de desertores de las Fuerzas Armadas Sirias que se negaron a seguir las ordenes del gobierno de reprimir las manifestaciones de la población civil. La formación de un grupo de oposición en el seno del ejército fue anunciado el 29 de julio de 2011 en un vídeo publicado por un grupo de desertores uniformados , que hacían un llamamiento a otros miembros del ejército para que desertaran y se unieran a ellos. Su líder, que se identificó como Coronel Riyad al-Asad, anunció que las FSA colaboraría con los manifestantes para derrocar el sistema y declaró que todas las fuerzas de seguridad que atacaran a los civiles serían blancos justificados. Riyad al-Asad hizo énfasis en que el ESL no tiene otro objetivo político que enfrentar la represión y las masacres que realizan miembros de las fuerzas armadas contra los manifestantes pacíficos y proteger la revolución y la lucha por la libertad y dignidad del pueblo Sirio.

Sin embargo, desde entonces, han surgido cada vez más grupos armados que combaten tanto contra el régimen de Damasco como entre sí.

Se considera que hasta que Rusia e Irán, principales aliados al régimen de Damasco y Arabia Saudita no pacten estrategias en conjunto será difícil lograr un acuerdo de paz en Siria.

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La presencia del Estado Islámico hace más necesario este acuerdo estratégico.

La ofensiva del autodenominado Estado Islámico desde el verano de 2014 ha complicado la situación.
Por una parte, ha internacionalizado la guerra al conquistar gran parte de Siria e Irak.
Segundo, ha permitido al presidente sirio Bashar al Asad contar con el apoyo explícito e implícito de Estados Unidos y la coalición de más de 60 países, además de Irán y Rusia, que luchan contra esta organización político-militar.
Tercero, EI lucha contra algunos grupos armados que combaten a Bashar al Asad pero ha ganado el apoyo de otros complicando la geometría del conflicto.

Respecto de la oposición no armada, que opera especialmente desde fuera de Siria, se encuentra fragmentada, ha perdido peso y apoyo diplomático debido a sus divisiones internas.

Progresivamente EE.UU. y algunos países europeos han ido cambiando su política de acuerdo con las circunstancias. En 2012 la Casa Blanca indicaba que “Bashar debe marcharse” o anunciaba que caería en pocas semanas. Ahora, sin embargo, considera que, aunque debilitado, el presidente ha inclinado la balanza de la guerra en su favor.

En el terreno de posibles negociaciones esto ha cambiado el escenario porque hay una aceptación en Occidente que debe contarse con él en cualquier negociación y proyecto de transición.

Estados Unidos continúa proveyendo asistencia militar al Ejército Libre Sirio, que combate a al Asad, a la vez bombardea posiciones del Estado Islámico dentro de Siria, algo que por otro lado también beneficia al gobierno de Damasco.

El presidente Barack Obama y el secretario de Estado John Kerry habrían llegado a la conclusión que es preferible aceptar, convivir y tratar de alcanzar acuerdos con el régimen. La otra alternativa es un avance de Estado Islámico y que Siria colapse fragmentada entre diversos grupos armados y con una zona en la costa mediterránea controlada por Bashar.

El intento por establecer una fuerza internacional comandada por la ONU para tratar de evitar una escalada mayor a inicios del conflicto fue bloqueada por Rusia en el consejo de seguridad. Hasta ahora Moscú considera que el único actor legítimo es el gobierno en Damasco.

Primero, Rusia y Siria mantienen una estrecha relación desde la Guerra Fría. Rusia tiene acceso a la base naval de Latakia y es su principal proveedor de armas.

Segundo, Moscú teme que los avances del Estado Islámico radicalicen a sectores de su amplia población musulmana y las sanciones occidentales por las crisis de Crimea y Ucrania unidas a la caída del precio del crudo fragilizan su posición internacional.

Además la diplomacia rusa teme a una creciente influencia iraní en el régimen sirio.

Irán tiene la capacidad de influir para que las milicias libanesas de Hezbolá dejen de luchar en Siria. Esa es una carta implícita que utiliza en sus negociaciones sobre el programa nuclear.

Por otro lado, el gobierno egipcio ha establecido contactos con sectores de la oposición, el gobierno sirio y la diplomacia rusa para explorar canales de diálogo entre Damasco y grupos de la oposición. Para Egipto es importante tratar de recuperar su papel como país líder en la región. Luego de la dura represión lanzada por el gobierno del general Abdelfatah al Sisi sobre los Hermanos Musulmanes, El Cairo se presenta como un aliado de Occidente y Rusia contra el extremismo yihadista en la región.

Turquía manifiesta también su apoyo a la iniciativa rusa. El gobierno de Ankara, acusado de pasividad ante el avance del Estado Islámico, tiene interés en mostrar una actitud diferente.

Mientras se discuten estas ideas e iniciativas la guerra en Siria está transformando la geopolítica de Oriente Medio y ha generado la crisis humanitaria más fuerte desde la Segunda Guerra Mundial.

cola-comida-refugiados-siriaUna guerra que se alimenta a sí misma
Siria está arrasada. En Damasco, al igual que en las zonas alauitas del país, manda todavía Bashar al Assad. Una gran parte del territorio, sin embargo, está controlada por el autodenominado Estado Islámico y la no menos brutal milicia yihadista Frente al-Nusra. Además, a veces, los rebeldes democráticos son capaces de mantener el control de alguna ciudad. Entre todo este desorden hay algo claro: la guerra aún no tiene vista de terminar.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Desde un punto de vista militar: ¿Debería intervenir Occidente? ¿De qué lado debería tomar parte? Y, sobre todo, ¿quién es el enemigo? ¿El Estado Islámico? Sin duda, aunque esta última opción sería razonable, no basta con realizar ataques aéreos. Quien declare la guerra al autoproclamado califa Al Baghdadi, fortalece indirectamente la posición de al Assad en Damasco. Algo que no favorece a nadie. Y es que para empezar, el presidente sirio es el responsable de la mayoría de las muertes que se han producido en el país. Por otro lado, nadie quiere intervenir en una guerra con dos frentes abiertos –las tropas de Al Assad y el EI- y pocas opciones de éxito.

Vías de negociación complicadas

Queda la solución diplomática. O mejor dicho, el intento de solución diplomática. Algo que sólo es factible si interviene al Assad. Para ello habría que sentarle en una mesa de negociaciones, lo que sería un desastre para sus opositores democráticos. Algo que quizás se vean obligados a soportar, teniendo en cuenta que la decisión de al Assad de sentarse a negociar es sólo una cuestión de tiempo. Puesto que el presidente sirio no va a ir a ningún sitio –no tiene a dónde ir-, Rusia entra en juego como posible interlocutor en las negociaciones.

Otra opción sería Irán. Llegado el momento, sería prácticamente imposible evitar una gran ronda de negociaciones, en la que tomarían parte Washington, Moscú, la UE, Irán y Arabia Saudí, es decir, el opositor más acérrimo de al Assad y el principal rival de Irán en la lucha por la supremacía en el mundo musulmán. Si se diera el caso, lograr una solución resultaría muy difícil. Por lo tanto, quizá sería mejor no contar con ambos países –Irán y Arabia Saudí-. Pero, ¿aceptarían no formar parte de las negociaciones?

Precisamente Arabia Saudí ha sido el país que ha seguido con mayor recelo el ascenso y regreso de Irán al escenario político mundial gracias al recién alcanzado acuerdo nuclear. Un regreso que, sin duda, Riad habría preferido evitar. Desde entonces, y apoyada por Israel, Arabia Saudí sostiene que el acuerdo nuclear es un error fatal.

La búsqueda de una solución negociada va camino de convertirse en un rompecabezas. Las opciones son desalentadoras pero, ante todo, lo que realmente falta es tiempo, algo de lo que no dispone el pueblo sirio. Del mismo modo, es inútil prometer una intervención militar sin garantía de éxito. Entonces, ¿qué se puede hacer para detener esta guerra civil sin sentido? Por el momento, nadie lo sabe.

Conclusión

Estado Islámico es actualmente la principal amenaza para la población de los territorios que ocupa. Sus prácticas inhumanas recuerdan a las atrocidades cometidas por los nazis hace tan solo 70 años. La incapacidad del mundo por resolver la situación también recuerda a la misma época, cuando los lideres mundiales hacían oídos sordos a la situación y casi nadie quería abrir sus puertos para la llegada de aquellos que huían de una muerte segura.

Claro que occidente es responsable. Durante las últimas décadas ha tenido relaciones “carnales” con los regímenes autoritarios de la región. Sin olvidar que cientos e inclusos miles de los combatientes de Estado Islámico provienen de Europa. La falta de perspectivas sobre su futuro o la pésima integración a la sociedad local ha llevado a que centenares de jóvenes abracen las ideologías de la extrema derecha o del fundamentalismo islámico. Sin duda el Estado ha fallado en este sentido, la sociedad en general ha fallado.

El gran ganador de la contienda es la industria del armamento y el tráfico ilegal de armas. Gran parte de las armas con las que se ha hecho el grupo Estado Islámico proviene de los arsenales de los ejércitos de Iraq y Siria. Rusia, por su parte, es el segundo mayor exportar de armas del mundo, después de Estados Unidos, y ha proveído al régimen Sirio de armamento por un valor de 4 mil millones de dólares en los últimos años. El ejército ruso tiene cada vez mayor presencia en territorio sirio, donde posee una base militar y otra en construcción, según informes de inteligencia que salieron en la luz en los últimos días. Esta coyuntura explica, en gran medida, el apoyo incondicional que el gobierno de Putin mantiene con el régimen de Bashar al-Assad. Una caída del gobierno de Damasco seguramente implicaría la pérdida de sus intereses militares en la región. Los países de la península árabe y el norte de África se encuentran entre los principales clientes de la industria de armamento de países como Reino Unido, Francia, Alemania y China. Un asunto sumamente cuestionado en los países centro europeos, dado que la mayoría de estos regímenes pueden hacer uso de estas armas contra su propia población o países vecinos en caso de conflictos armados, tal como quedó demostrado durante la revuelta popular que derrocó al ex dictador de Libia Muhamar Gadafi.

La comunidad internacional ha preferido actuar como un avestrúz, escudándose dentro de su propia región y suponiendo – erróneamente – que los problemas migratorios y conflictos bélicos del otro lado del charco son problemas ajenos y no le incumben. Olvidan que vivimos en una era de conciencia global, no sólo en términos económicos.  Lo que ocurre en una punta del planeta repercute necesariamente en otra. Ya no podemos refugiarnos en la excusa de la falta de información o conocimiento – en la cual se escudaban los países que durante la segunda guerra mundial se negaban a reconocer que en Europa había en marcha un exterminio masivo. Excusa en la cual se refugió gran parte de la población alemana después de la guerra.

En la era de la información y las tecnologías de la comunicación es imposible negar conocimiento. Y conocimiento  necesariamente conlleva una responsabilidad ética.

La crisis humanitaria no es sólo un problema alemán, como asume el primer ministro ultra conservador de Hungría, mientras reprime duramente a los refugiados que intentan atravesar su país. Es un problema de la comunidad global.

Todos los países, incluidos los latinoamericanos, deben desarrollar programas de acogida de  refugiados, hasta tanto no haya posibilidades de prever una salida a unos de los conflictos más destructivos de las últimas décadas. Salida a la cual también deben involucrarse nuestros países a través de Naciones Unidas.

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