Córdoba en transformación: ¿gracia o desgracia del boom de la soja?

publicado originalmente en arbeitsweltdergeographie

Argentina no solo es famosa por sus buenos cortes de carne vacuna. Actualmente se gana mucho dinero con el negocio de la soja. Y las ganancias fluyen directamente hacia los desarrollos inmobiliarios locales. Sin embargo las inversiones se han vuelto una amenaza para el legado histórico de los espacios urbanos.

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Las últimas décadas estuvieron fuertemente marcadas por la liberalización de los flujos de capitales, en el marco de la promoción de una economía de libre mercado. Para muchos países, entre ellos Argentina, esto implicó una masiva expulsión de población rural a los grandes centros urbanos; como resultado de la concentración de suelo rural en cada vez menos manos. Se invirtió en nuevos medios y modos de producción, en nuevas tecnologías agrarias, con la intención de beneficiar un incremento productivo y la rentabilidad financiera. El sector agropecuario adquirió crecientes ventajas acumulativas, apostando fuertemente a los mecanismos que derivaron en el actual boom de la soja argentina. Sin embargo, por otro lado, las metrópolis del país continuaron atravesando procesos de transformación y expansión.

galería de fotos de Córdoba
galería de fotos de Córdoba

En consecuencia se produjo un efecto derrame por sobre los bordes del espacio urbano y la transformación de barrios históricos en el interior de las ciudades, así como la reestructuración de estos espacios en nombre de la modernización y del progreso. El común denominador de estos desarrollos: los grandes beneficiarios fueron ante todo los intereses inmobiliarios, que materializaron los flujos de capital de las elites agrarias – también conocidas como “barones de la soja”. En Córdoba, la segunda metrópolis de Argentina, este fenómeno no es desconocido; es uno de los ejemplos más importantes para dar cuenta de estos cambios. Sobre todo en el barrio de Alberdi se vislumbra este proceso histórico de transmutación.

El casco histórico

Alberdi es con sus 31.594 habitantes uno de los barrios más antiguos e importantes de Córdoba. Hasta el año 1910 este sector fue conocido como “Pueblo La Toma”, pero en su 100º aniversario fue renombrado como “Pueblo Alberdi”, en conmemoración al padre de la constitución argentina Juan Bautista Alberdi. Paradójicamente Alberdi también fue conocido por despreciar a los habitantes originarios y beneficiar en cambio el asentamiento de inmigrantes de origen europeo.

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Originariamente el “Pueblo La Toma” estuvo habitado por la tribu de los Comechingones y  sus descendientes. Durante décadas vivieron tranquilamente, pero manteniendo un bajo perfil social , ya que fueron despreciados por el Estado como incivilizados, lo cual condujo a que muchos se avergonzaran de su origen. En la actualidad sobrevive en el barrio una pequeña comunidad de Comechingones que luchan por ser reconocidos por el gobierno y la recuperación de sus tierras. Desde 2009 trabaja aquí el I.N.A.I. (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas ). El pueblo ha sido y es un territorio multicultural, ya que en parte también lo componen los descendientes de los inmigrantes europeos, principalmente de ascendencia italiana. En las últimas décadas, sin embargo, se han añadido muchos nuevos inmigrantes procedentes de Bolivia y Perú. Juntos simbolizan hoy un gran aporte económico y cultural a la ciudad. El cambio gradual, pero profundo, de la historia de la ciudad, sólo logra divisarse en unas pocas esquinas. En 9 de Julio y Coronel Olmedo funcionó alguna vez  la primer fábrica de pólvora del país. Hoy en día sólo la conmemora una placa. En muchos lugares, donde antes había importantes edificios históricos actualmente emergen rascacielos que miran hacia cielo.

10393747716_2c5413a1a6_o-225x300Y, sin embargo, en este barrio ha sobrevivido un patrimonio arquitectónico y cultural amplio y variado. En el Hospital Nacional (Hospital Nacional de Clínicas) funciona el Museo Anatómico “Pedro Ara”, bajo la dirección de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, que alberga una amplia colección de huesos humanos.

Otra conocida en la ciudad es la ex “Cervecería Córdoba” que data del año 1917. Aquí se elaboró cerveza hasta 1998.  Cuando la fábrica fue comprada por un grupo chileno-estadounidense cerró después de un corto período de tiempo, abriendo una brecha de conflicto. Cerca de 80 trabajadores ocuparon el edificio y exigieron la expropiación por parte del Estado para continuar operando la planta a modo de cooperativa. Triste fue el final: Después de 105 días, el lugar fue desalojado por la policía. Pablo, un ex trabajador de la fábrica de cerveza, aún recuerda como Alberdi despertaba cada mañana  a la vida con la sirena de la chimenea de la cervecería. El reloj marcaba las 6:15. “En el barrio siempre había un fino aroma a cebada  en el aire, y en el verano mucha gente aguardaba en la entrada de la fábrica, porque se repartía hielo gratis, para enfriar las bebidas. No teníamos refrigeradores en ese entonces”.

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La chimenea de la ex cervecería Córdoba, que a partir de entonces fue dotada por los pobladores de Alberdi con un significado simbólico, fue demolida el 15 de Abril de 2010, acompañado por la protesta de muchos ex trabajadores y estudiantes. En su lugar, a pocos metros, se incorporó en 2012 una nueva chimenea – similar – pero más pequeña que la original. La mayor parte de la fábrica fue demolida para hacer espacio para un centro comercial de alta gama y un complejo residencial de lujo, de los mismos que se pueden encontrar en cualquier parte de las ciudades del mundo- unidades de inversión abstractas, sin encanto e individualidad. “Donde una vez fue elaborada la cerveza hoy se materializa el dinero del boom de la soja” – explica Pablo, mientras observa la obra en construcción y se protege los ojos del sol con la palma de su mano. Al parecer nada se protege, salvo el libre flujo de las inversiones. Después de la década de 1960 Alberdi volvió a experimentar, a partir de los 90, un segundo auge de la construcción, que parece no conocer límites, ni conciencia. Se alimenta de las ganancias del cultivo de la soja.

Dante-300x225Las transformaciones se vuelven más y más una preocupación sobre la frecuente destrucción de edificios históricos y por lo tanto la pérdida de la identificación de muchos ciudadanos con su barrio y con su ciudad. Muchos residentes se han unido para protestar todos los meses, como método para sacudir a un gobierno dormido. Se sienten abandonados por el Estado a su propia suerte. Los políticos acuden únicamente en tiempos electorales, con las típicas promesas de campaña que nunca culminan en acción. Al menos (aún) no han tomado medidas en la protección de edificios históricos. Es la imagen típica de la Córdoba actual. Sucede en el Barrio General Paz, en Nueva Cordoba, en Alta Cordoba. Pero en ninguna parte se construye tanto como en las afueras de la metrópoli, donde los llamados “Barrios Privados ” (espacios privados) crecen como los hongos del suelo. Son lujosos complejos, protegidos con su propia seguridad privada. La gente que se lo puede permitir, quiere salir de la ciudad, aparentemente hacia la naturaleza, y optan por la seguridad detrás de las cercas de alambre de púas y cámaras de vigilancia. Mientras tanto, en los barrios históricos, continúa la acción de limpieza para instalar los nuevos rascacielos y centros comerciales. Sin embargo la mayor parte de la población no puede permitirse toda la transformación de su ciudad. Solo pueden observar y hacer espacio.

Con un poco de recelo a veces miro a mi país de origen, o a tantos otros, donde la identidad y la arquitectura histórica de la ciudad son valoradas y conservadas, pero a la vez también involucradas en el desarrollo y la modernización. Así, las ciudades ganan identificación, encanto y estilo. En Argentina los planificadores persiguen otros intereses.

 

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1 Comment

  1. Muy bueno el artículo. Logra realizar una síntesis de los procesos generales que se vienen gestando en las ciudades latinoamericanas, como el caso aquí presentado de la ciudad de Córdoba.
    Respecto del patrimonio urbano-arquitectónico, como hitos significantes de la historia y de la identidad de un pueblo, creo que nuestros gobiernos municipales, los encargados de gestionar sobre el espacio urbano, más que “dormidos” o “abúlicos” o “ausentes” son permisivos al avance del capital privado, de las inversiones de emprendedores inmobiliarios, al facilitar la normativa pertinente y no actuar activamente en defensa de esos espacios. Ciertamente, se juegan otros intereses….

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